jueves, 20 de marzo de 2014

DECIDIDO: PERO HAY QUE ESPERAR....

La vida es esto: un camino repleto de decisiones, donde tomar la correcta no siempre es una actividad sencilla. El corazón a menudo gana a nuestra mente, y hay decisiones que es mejor tomar siguiendo el corazón, pero a menudo la mente debería ser la que gane esas batallas. Y, a mi parecer, estas batallas entre mente y corazón son las que hacen que la vida sea más entretenida y más bonita.

Suele pasar muchas veces en las vidas de nosotras. A todas nos toca vivir ese momento en el que solemos decir (o pensar) es una buena idea, lo puedo hacer, pero hay que esperar, ahora no es el momento. Y a mí me está pasando en estos días.

Llevo ya siete años con mi pareja y todo va bien; por supuesto han sido 7 años con altibajos, lo que veo absolutamente normal. Ahora, ya estamos preparados para la gran etapa (o el gran paso, como lo llaman muchos) de una gran pareja; estamos listos para tener un hijo.

Y ahí es donde empiezan todas las dudas, las preguntas que uno se hace, los planes, etc... El deseo es muy fuerte y, si fuera por el corazón, ya estaríamos buscando al nuevo miembro de la familia. Pero claro, siempre quieres lo mejor para tu hijo y, la verdad, ahora mismo es un poco complicado. Por supuesto, no somos la sola pareja en esta situación, pero como siempre suele ocurrir, nunca te das cuenta de lo que algo significa, hasta que no lo vives en primera persona.

Hace tres años, invertimos todos nuestros ahorros en abrir nuestro propio negocio que no ha ido como deseábamos, así que hace unos cinco meses decidimos cerrar el negocio, y volver a trabajar por cuenta ajena, recuperándonos económicamente. Y claro, empiezas desde cero, en todos los sentidos: cero en la cuenta del banco, cero en las cuentas del paro, cero en todo.... En estos cinco meses, hemos empezado a ahorrar, poco porque las deudas pendientes son muchas. Tenemos suerte, porque ahora los dos estamos trabajando pero si nos paramos a pensar con la cabeza y no con el corazón, aún no ha llegado para nosotros el momento de ser padres.

Fisiologicamente estamos más que preparados, pero un hijo es un compromiso para toda la vida: si ahora somos dos y casi luchamos para llegar a final de mes, en tres las cosas se complican. Sin un contrato de trabajo estable, sin derecho a paro, sin un colchón económico que ayude es algo complicado aventurarse por el camino del embarazo... Lo único que queda por hacer es esperar, tener mucha paciencia y centrarse, dirigir todos nuestros esfuerzos diarios hacia un solo objetivo, dedicar cada instante a esta meta.


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